A Guayasamín le nació un hijo feo

¿Qué habrá que hacer con el mural de Pavel Égüez en la esquina de la Fiscalía cuando esto haya terminado? Pastiche hecho de sobras de estilos trasnochados, refrito de los lugares comunes más vetustos del repertorio visual estalinista, chapuza ideológica con lo peor de la iconografía caduca de Guayasamín pero sin la cuarta parte de su técnica, panfleto vociferante, violencia ejercida contra el peatón, el mural de Pavel Égüez parece estar ahí para recordarnos en manos de quiénes estamos, para que tengamos presente la estatura de aquellos que dicen estar transformando el país y para que, al situarlo en el contexto de una ciudad que se mueve en el sentido exactamente opuesto al que ese mural representa, consideremos cuán despistados, cuán perdidos, cuán lejos están de la contemporaneidad y de la gente. Sigue leyendo

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De cómo Rafael Correa se perdió la única revolución de nuestra historia reciente

Probablemente Rafael Correa no lo sabe porque no estuvo ahí. En 1991 él acababa de regresar de Europa y Estados Unidos, tras unos años de beca universitaria, y se abría campo en el mundo profesional como burócrata del Banco Interamericano de Desarrollo, donde ocupaba alguna gerencia administrativa lejos de los movimientos sociales. Para entonces, al cabo de un proceso sorprendente que Rafael Correa se perdió por andar en el extranjero y tras el levantamiento del año anterior, la Conaie había alcanzado un nivel de organización y representatividad sin precedentes para un movimiento indígena en América Latina y se había convertido en uno de los principales actores políticos del Ecuador. Sigue leyendo

Jordi Évole y la negligencia primermundista

El secretario general de la Administración del Ecuador, Vinicio Alvarado, en un arrebato de sinceridad que se agradece, comparó al correísmo con el fascismo de Mussolini y de Franco. Dijo que esos gobiernos, lo mismo que el suyo, tuvieron muchas cosas buenas más allá de la política; ellos también desarrollaron a sus países; ellos también construyeron carreteras. Es verdad. La bonanza económica de España durante la década de los sesenta, por ejemplo, es un mérito que nadie puede negárselo a Franco. En esos años España mantuvo un crecimiento sostenido del siete por ciento, sentó las bases de su industria y se afianzó como potencia turística mundial gracias a la inversión en infraestructura, hasta el punto en que se llegó a hablar, seguramente con exageración, de un milagro español comparable al alemán. Sigue leyendo

El correísmo se nos metió en el cuerpo

Algo propio de las teocracias, los totalitarismos y los regímenes autoritarios basados en la propaganda es imponer un concepto universal de bien supremo y obligar a la población a aspirar a él. Semejante visión no tiene nada que ver con la democracia. Un estado democrático no es compatible con la idea de un bien supremo: los únicos valores que lo rigen son los valores republicanos, aquellos que pueden ser compartidos por todos precisamente porque no derivan de credos o supersticiones sino que están fundados en eso que Habermas llama “el uso público de la razón” y sirve para garantizar la convivencia entre distintos. “La democracia –escribe Todorov en La experiencia totalitaria– no pretende ser un estado virtuoso”: en ella “cada quien es libre de definir y de buscar el bien a su manera. La democracia es el régimen que hace posible esta búsqueda libre”. Sigue leyendo

Preguntas para Mónica Hernández

Cuando Hugo Chávez le preguntó si era feminista, Rafael Correa rió nerviosamente, dijo que sí como por obligación y soltó una profunda bocanada de aire que casi le quiebra el pescuezo: Youtube no miente. Entre su risa despótica de las sabatinas y su risa nerviosa de cuando alguien más grande que él le pide cuentas media un abismo que reclama la atención de los estudiosos del lenguaje corporal: no es lo mismo mentir cuando se manda que mentir cuando se es mandado. Pero ese es tema de otro artículo. Sigue leyendo

Un zorro con sueños de perro

La gran noticia debía producirse el domingo 7 de diciembre a las dos de la tarde. La campaña había sido intensa en radio, televisión, redes sociales, vallas publicitarias de las grandes, gigantescas como esa que el Ministerio de Agricultura con su logo bien visible en una esquina colgó de la azotea de su edificio, que es una ancha mole, hasta cubrirlo casi todo:

“Vota por Quito. Tendremos una de las 7 ciudades maravilla”. Sigue leyendo

Homogenizados pero bien pagados

“El pensamiento único ya nació en Ecuador”. Orlando Pérez, director del diario correísta El Telégrafo, presenció el parto y levantó acta de nacimiento en un editorial titulado de esa manera que se publicó el lunes de esta semana. ¿Dónde se encuentra según él dicho pensamiento único? Pues en la unión de “liberales de izquierda y de derecha”, comoquiera se interprete tal clasificación en estos tiempos en que Alexis Mera proclama ser de izquierda a un ritmo de siete veces por minuto. Se trata en realidad de un curioso hallazgo que debería atraer la atención de las escuelas de ciencias políticas alrededor del mundo. Sigue leyendo

Un presidente en las alcantarillas

El trabajo de quien se dedica a analizar el discurso de Rafael Correa se parece a veces al de un minador de basura entre las montañas de detritus: se requiere de guantes, mascarilla y botas de siete vidas para sobrevivir a la aventura sin contaminarse de las bacterias devastadoras que acechan entre los desperdicios. Como un buceador de ruinas, como un aventurero en una tribu de pigmeos mentales, como un minero olvidado en el fondo de un socavón oscuro, irrespirable y húmedo, el analista que incursiona, por ejemplo, en las tres horas y media de monólogo sabatino, ha de investirse del aplomo y la fortaleza anímica que le permitan emerger del fondo de la alcantarilla sin ver comprometida su cordura ni afectados sus sentimientos. Sigue leyendo

El periodismo, oficio ilegítimo

La política del Estado correísta frente al periodismo y los medios de comunicación fue definida tempranamente por Fernando Alvarado como la política de la podadora. Según su visión, el periodismo es como un campo de hierba que crece incontroladamente y sin concierto, y el Estado es como el jardinero que poda a diario para mantener el terreno igualado y al ras. Se supone que el fin último de esta estrategia es mejorar el periodismo, pero a poco de cumplirse ocho años de su aplicación es difícil reconocer el menor indicio de que este objetivo se encuentre siquiera en proceso de cumplirse. El periodismo ecuatoriano no ha mejorado porque la política de la podadora implica un proceso de desprestigio y deslegitimación del oficio. Y no se puede mejorar un oficio a fuerza de declararlo ilegítimo. Sigue leyendo

Como la paja del páramo…

Para el correísmo, que a lo largo de estos años se ha servido de cualquier fanfarronería con el fin de revestirse a sí mismo de aliento legendario y calzarse las botas de la historia con mayúsculas, la inauguración de la nueva sede de Unasur con la presencia de una decena de presidentes sudamericanos sólo podía ser lo que fue: una orgía de superlativos. Rafael Correa fue arrebatado por el frenesí de la apoteosis histórica y elevó su espíritu hasta las regiones trascendentales donde el rumor de las generaciones lo contemplan. Su discurso no dio respiro. Sigue leyendo