Una banda de matones

¿Cuántos civiles heridos dejaron las jornadas de protesta del 13 al 23 de agosto? El gobierno no se hace cargo de ninguno. Para el correísmo sólo hay policías. De policías heridos están llenos los reportes del Estado, las cadenas nacionales, los discursos oficiales… ¿Y los civiles? Vimos a los caballos y a las motocicletas policiales arremeter contra la masa de manifestantes provocando peligrosas estampidas. Vimos bombas lacrimógenas disparadas a la altura del cuerpo, vimos porrazos y patadas. Vimos gente ensangrentada y magullada. Por decenas. Pero el gobierno no las cuenta. Si para conocer el informe de la Fiscalía sobre el número de detenidos del paro nacional hubo que esperar una semana, para enterarnos de cuántos heridos dejó la represión a las protestas hizo falta preguntar en otra parte. Hoy, gracias a una investigación independiente, lo sabemos. Mejor dicho: podemos hacernos una idea. Hay 77 casos bien documentados de fracturas, politraumatismos y quemaduras, entre otros tipos de heridas, pero los autores del informe (el Colectivo de Investigación Psicosocial) piensan que son cientos.

Se dirá que hubo violencia de lado y lado. Quienes se toman en serio la propaganda y los discursos oficiales –que sospechosamente se inspiran en aquel despropósito febrescorderista de “los derechos humanos de la Policía”– pensarán que los uniformados actuaron en legítima defensa. Esta teoría está basada en el presupuesto falso de que los enfrentamientos violentos entre el Estado y la población civil se dan en pie de igualdad (lo cual es una aberración) y soslaya un hecho que llama mucho la atención en el informe: ninguno de los 77 ciudadanos heridos por la Policía fue detenido. ¿Qué significa eso? En el contexo de las detenciones masivas que se practicaron en esos días sólo puede significar que esas personas no cometieron delito alguno.

¿Qué sentido tiene que un policía golpee a alguien a quien no va a detener? El legítimo uso progresivo de la fuerza, al que apelan ministros y autoridades, sólo se justifica en caso de flagrancia y resistencia al arresto. Pero ni el presidente de la comuna indígena que perdió el ojo derecho por el impacto de una bomba lacrimógena disparada a corta distancia; ni aquel otro al que le rompieron la pierna; ni la mujer a la que abrieron la cabeza a golpes mientras llevaba un niño en brazos; ni la líder comunitaria que se refugió en su casa y hasta ahí fue perseguida con gases lacrimógenos que provocaron la asfixia de varios menores de edad que se encontraban adentro, incluido un bebé de un año; ni las decenas de mujeres que denunciaron haber recibido golpes en sus genitales mientras les gritaban (estilo correísta puro y duro) que vuelvan a la cocina… Ninguno de ellos fue detenido ni acusado de nada. Entonces, ¿por qué los golparon y los gasearon y los humillaron? Estamos ante simples agresiones policiales a personas indefensas. Agresiones injustificadas.

Antes de continuar, conviene ver este video, grabado en las inmediaciones del colegio Mejía de Quito a fines del año pasado:

He ahí la Policía correísta de cuerpo entero. “Yo sé que son estudiantes pero a qué se meten a hacer esto”, justifica uno de los gorilas que vienen de romper la nariz a un adolescente a quién dieron caza al interior de un locutorio. Quien habla de esta manera parece convencido de que su función social es escarmentar a los estudiantes para que aprendan a portarse bien. ¡Lo que faltaba! Que los policías ecuatorianos, con la más que deficiente formación intelectual que todos reconocemos en ellos, asuman la educación de nuestros colegiales bajo la premisa de que la letra (o la buena conducta) con sangre entra. ¿Así actúa un policía? No. Si ese joven cometió un delito, un policía de verdad lo agarra y lo mete preso; si se resiste, lo reduce a la fuerza; pero no le rompe la nariz y lo deja botado en una esquina. Eso es propio de mafiosos. De matones de barrio.

El ejemplo parece provenir de lo más alto. Al ministro de la Policía, José Serrano, lo hemos visto en estos días de manifestaciones fungiendo de mariscal de campo, alebrestando. Al parecer le gusta la acción, aunque procure mantenerse a buen recaudo. Él cree que su papel durante las jornadas de protesta consiste en presentarse en los lugares más candentes, acompañado de sus tropas, y provocar a gritos a los manifestantes en plan pendenciero. Diario El Comercio publicó una foto que lo muestra en esos trances y lo retrata con bastante exactitud (de paso, nótese a qué altura el policía de la izquierda se dispone a disparar su gas lacrimógeno contra los manifestantes).

paro 13 ago. serrano se escondeEn el esquema típico del correísmo, que es un esquema de marcha-contramarcha, la presencia beligerante del jefe de los policías en uno de los bandos coloca al otro en la posición del enemigo. No es gratuito que, con José Serrano, la Policía se haya convertido en una banda de bravucones. Una banda cuyo trabajo consiste en intimidar y escarmentar a los civiles.

Intimidar: la multitud que el 13 de agosto por la noche se manifestaba en la plaza de San Francisco todavía recuerda con horror el instante en que dos grupos de ocho policías montados arremetieron al galope contra ellos, a través de la calle Benalcázar atestada de personas, obligando a correr a todo el mundo, a correr a ciegas peligrosamente hacia los escalones de la plaza. Una vez ahí, sobre los adoquines, fue una veintena de uniformados azuzando a sus perros la que arrinconó a cientos de personas, incluidos ancianos y niños, contra el extremo sur de la explanada. A la carrera. A la patada. En otros lugares usaron motocicletas. Lo mismo: se lanzaron a toda madre contra la multitud obligándola a huir despavorida. ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Con qué justificación? ¿Así actúa la Policía? ¿En serio?

Escarmentar: ¿cuántos dirigentes fueron detenidos sin cargos, mejor dicho secuestrados, golpeados, violentados y después soltados? A Carlos Pérez, que se manifestaba pacíficamente según consta en todos los videos, lo arrastraron, le cayeron a toletazos y lo tuvieron retenido por dos horas… Mientras se encontraba bajo custodia policial (y esto también está grabado en video) se permitió que militantes correístas (o policías de civil, quién sabe) se acercaran a patearlo. Tal cual. Luego lo soltaron. Sin más. ¿Qué clase de Policía hace eso? Lo de Salvador Quishpe les salió aún mejor, pues consiguieron desacreditarlo, hacerlo objeto de burlas en las redes sociales y posicionar la versión de que todo era teatro. Y fue lo mismo: lo agarraron, lo maltrataron, lo dejaron ir. ¿Cuál fue la orden? ¿Darles un susto? No vengan a decir que eso es de policías: eso es de mafiosos. Y de fascistas. “Misteriosamente no tiene siquiera una lesión”, comentó con sorna el viceministro Diego Fuentes sobre Quishpe. ¿Hay que tener alguna? ¿Las lesiones de Margoth Escobar, detenida en Puyo, le parecen suficientes al viceministro? ¿Ésas le convencen? ¿Por qué no las comenta?

paro 13 ago. margoth escobar

Y lo peor: ahora hay que sumar a los militares, movilizados para hacer allanamientos en Sucúa con el pretexto de que está cayendo ceniza en Cotopaxi. Ya los vimos gaseando las casas de la gente en lo que el ministro de defensa, Fernando Cordero, entiende como un ejercicio legítimo del uso progresivo de la fuerza. Quizás porque los bebés que duermen al interior de las casas fueron encontrados en delito flagrante y se resisten al arresto. Hay que prepararse: las reformas constitucionales que piensa aprobar en diciembre el correísmo pretenden poner a estos angelitos a patrullar las calles. Y al ministro Cordero le parece una maravilla, debe suponer que están bien preparados para ello.

Y todo en la más absoluta impunidad. Después del caso Manuela Picq a nadie le queda la menor duda de que militares y policías tienen carta blanca para el atropello en el país: que la decisión judicial de investigar la arbitraria detención de la periodista brasileña por parte de la Policía fuera sometida a consulta, nada menos que al ministro de la Policía, puede parecer una caricatura pero es un retrato hiperrealista del correísmo en acción. Así estamos.

Y de aquí a diciembre las cosas pintan para peor. Las protestas recrudecerán, no faltan motivos. Ante esa perspectiva, el presidente ya tiene decidido qué hacer. Ya lo está haciendo: desertar de la política. Mejor dicho: delegar toda política a una banda de matones para que respondan a palos en la calle. Lo peor del correísmo no es que sus ministros, ante la crisis que se avecina, no sepan cómo reaccionar. No. Lo peor es que dos de ellos, José Serrano y Fernando Cordero, saben exactamente lo que tienen que hacer.

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8 comentarios en “Una banda de matones

  1. La historia reciente está llena de episodios en los que los gobiernos “progresistas” (eufemismo comúnmente empleado por las dictaduras de izquierda para maquillarse a sí mismas) irrumpen con su maquinaria represiva para silenciar los “intentos golpistas” de aquellos que se atreven a desafiar el statu quo. Solamente basta hacer un poco de memoria y encontraremos el levantamiento de Alemania Oriental en 1953, la Primavera de Praga del ’68, la masacre en la Plaza Tiananmen del ’89, etc.

    Si hacemos un paralelismo de aquellos episodios y lo que ocurre en nuestro país, vamos a ver que el esquema es muy similar y, lastimosamente, en todos los escenarios el desenlace fue y será siempre el mismo: violencia, sangre y represión y un régimen que se impone por la fuerza o por la propia pasividad de los ciudadanos, siendo esto último lo más peligroso.

    No falta quien dice “pero es que quién nos va a gobernar si se va Correa” o “es que no hay nadie más que haga lo que Correa ha hecho” o el tan famoso “¡pero tenemos carreteras!”. Detrás de esos pensamientos hay un silencio cómplice, una pasividad que justifica en esas palabras todo tipo de atropellos con sello oficial.

    Es cierto que la inversión estatal se multiplicó como nunca antes en el correato, pero no porque él fuese un mago de las finanzas públicas, sino porque el escenario histórico coincidió entre otras cosas con una bonanza petrolera espectacular, al punto que la propaganda no tardó en hablar del “jaguar latinoamericano” o del “milagro ecuatoriano”. Hoy la burbuja estalló, el milagro se terminó y el jaguar no es otra cosa que un gatito asustado que se lame las heridas de una economía en apuros.

    No hay que desmerecer la inversión en infraestructura pública, es verdad, pero eso no convierte a Correa ni a nadie en un iluminado o Pontifex Maximus que deba dirigir este país por el resto de nuestra historia. Querer enmendar (o deberíamos decir remendar) la Constitución con el solo propósito de permanecer en el poder no solo es borrar con el codo lo que se hizo con la mano, sino instaurar el mayor retroceso político desde que regresamos a nuestra frágil democracia en 1979.

    El Ecuador tiene que aprender de las lecciones de la historia y comprender que la democracia es la única salida en medio de una crisis, de lo contrario nos esperan días aún más difíciles.

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  2. Entiendo que la oposición al estado intente jugar el mismo juego de desprestigiar la palabra del contrario y de que es evidente la manipulación de información por los dos lados… Pero decir que fue una marcha pacifica por parte de los opositores y querer echarle toda la culpa al estado es apelar por la ingenuidad del lector… Para poner un ejemplo, Mi primo un opositor del estado, camino a Quito en su carro a la altura de salcedo, 30 indios se subieron al balde de la camioneta y con palos con clavos reventaron las 4 llantas sin ninguna consideración de los ocupantes del mismo y ese no fue el único carro, esto el día anterior al paro nacional… Tenemos también el hecho de que la marcha opositora tienen la intención de llegar al encuentro con la marcha pro gobierno en la plaza grande y ves a las personas intentar por todos los medios (violentos) pasar… Y uno se pregunta ¿Estaría bien dejarlos pasar? ¿Cuales serían las consecuencias de que las dos marchas se encuentren?… ¿Acaso esto no es violencia también?… Yo les sugeriría que piensen en el panorama en el cual Correa se haga a un lado y quede todo ese movimiento opositor listo para ir a elecciones ¿Por quien votarían? ¿Creen en verdad que otro líder nos va a llevar por mejores caminos? ¿Que presidente en la historia del Ecuador que ha sido contemporánea a ustedes pueden decir que hizo un buen trabajo? Las respuestas a esto son tantas como Ecuatorianos en el mundo porque simplemente somos diferentes… aunque estoy seguro que no es la gran mayoría quien encontré un presidente con el cual simpatice… El estado evidentemente no es todo lo que dice ser… Ningún estado lo es… Y nada de lo que pasa acá es ajeno a lo que pasa en América y el mundo… Si este gobierno cae no es porque ustedes marchen… Es porque los de la punta de la pirámide así lo manden… Mi opinión personal es que ningún líder opositor me inspira confianza ni el estado tampoco… pero si debo tomar una postura la falta de propuesta de la oposición definitivamente la hace quedar por debajo del estado… Suerte con sus luchas..

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  3. Esclarecedor artículo del Sr. Aguilar con respecto a cuales son las intenciones de Rafael Correa ante el descontento popular y las continuas y multitudinarias manifestaciones de protesta en contra del desgobierno y la corrupción que caracterizan a la revolución ciudadana. En lugar de preocuparse de las causas del descontento, en lugar de reflexionar y meditar sobre la necesidad imperiosa de profundas rectificaciones, en lugar de escuchar todas las voces admonitivaas que le han prevenido a Correa de que está en muy mal camino, en lugar, en suma, de actuar como Jefe de Estado y como estadista (que lástima que nunca lo haya sido), lo único que propone es la misma venezolada de Chavez y Maduro: Violencia, matonismo de estado, represión brutal, el eufemismo de “uso progresivo de la fuerza” para justificar la intervención de las fuerzas armadas en defensa de un gobierno que ya no es viable ni sostenible, el Decreto que establece el estado de excepción para uutilizar al Cotopaxi como escusa para reprimir y encarcelar, y, en fin, el uso desmedido de la fuerza para sostener un régimen que nos ha llevado a una de las peores crisis de nuestra historia. Esta es la estrategia de Rafael Correa: “Si no me aceptan por la buenas, me van a tener que aceptar a patadas.” El mismo modelo venezolano, el mismo estilo, la misma desvergüenza, la misma prepotencia, el mismo cinismo, la misma desinformación, la misma corrupción, el mismo estilo populofacista. Si ante esto, el pueblo del Ecuador no reacciona, quiere decir que nos merecemos nuestra suerte y que sigan la brutalidad y el despotismo instalados en el poder por muchos años más.

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  4. ¿Quiénes son los policías y quienes los militares? Policía Nacional, Ejército, Marina e Iglesia Católica son las instituciones estatales que sobreviven a cualquier gobierno. Su estructura, estrictamente jerárquica y amparada en una ética del honor los unos y de la cristiandad los últimos, en la práctica son la materialización del más profundo racismo. De la división de castas en todo su esplendor.
    Policías y militares, vistos como un modelo de organización sociopolítica en sí mismo, es una especie de nación organzada así: los altos mandos por un lado y los soldados o policías rasos por otro. Si nos acercamos someramente a los roles de pago de cada institución, observaremos que quienes están en la punta de la pirámide, están emparentados desde hace generaciones con familias ligadas al más rancio statu quo, tanto de la Sierra, como de la Costa ecuatoriana; en tanto que soldados y policías en general acceden a esta profesión, entre otras razones, como una fuga de la pobreza, en el intento de crear y sostener una familia. No cualquier familia. Una familia cristiana en la que el hombre provee a su casa y adquiere a través de este modelo de masculinidad, el derecho “natural” de propiedad sobre la vida de su esposa y de sus hijos.
    Los de arriba y los de abajo, saben que son desiguales. Que la brecha que los separa nunca será atravesada por mérito propio. Un soldado nunca será general. Punto. Y para sacar partido perversamente de esa relación entre patrones y siervos, están Serrano y Cordero, los civiles que se acercan a aquellos armados para decirles que también son pueblo, que ellos los entienden, que no se preocupen, que Correa nunca los dejará solos. Que a diferencia de ese manojo de coroneles y generales encopetados, él sí los valora.
    ¿Qué clase de formación reciben los de arriba y los de abajo? Los de arriba, se supone, son los estrategas, los bien formados, los caballeros de regio andar y medallas en el pecho. Los de abajo reciben todo un kit de deformación mental, que viene a través de salarios harto distintos que aquel que ganan los de arriba, a través de diarias humillaciones y de los llamados “castigos con fajina”; encierros en calabozos inmundos y llenos de ratas, entre otras “técnicas pedagógicas” para formarlos.
    Es de esta manera que es formada esa cuadrilla policial actuando a la manera de matones. Es una mafia, en efecto, porque es una familia. Porque la política es también una cuestión personal.
    ¿Cuánto tiempo le llevó a Serrano y a Cordero sentirse en la punta de la pirámide y con este grupo de modernos esclavos/guerreros a su mando? ¿Qué hacen mientras tanto las cúpulas de ambas instituciones? ¿Dónde están los estrategas? ¿De qué clase de estrategias han sido responsables durante los últimos gobiernos?
    Una de las cosas que me parecen más repugnantes, más insoportables del correato es que ellos cuentan con todos esos datos y los utilizan de la manera más perversa. Saben que el famoso y mítico 30S, tuvo como uno de sus ingredientes el convencimiento minucioso que les inculcó el régimen de que ellos también podían quejarse ante el EStado por sus derechos humanos vulnerados.
    No es difícil encontrar en donde convergen todos estos resentimientos y por qué es tan fácil utilizarlos. El Ecuador entero vive sumido en un modelo de moralidad mediterránea en donde el honor y la vergüenza son el contenido binario que divide a la sociedad.
    ¿No es el honor del Presidente la joya máxima que hay que preservar de todo mal? ¿No son sus palabras siempre sabias y jamás violentas? Él es un líder, un héroe de camisa abierta. ¿No lo demostró ya en el 30S? ¿Puede semejante adalid de la justicia ser un bravucón de esquina?
    Serrano, Cordero, Long, Ramírez, Muñoz, Solís, Patiño, Rivadeneira, Aguiñaga, etc, etc y todos los responsbles de la utilización de las instituciones armadas, son también responsables del mantenimiento de ese rancio statu-quo que representan. No imagino cómo serán esas reuniones de gabinete. ¿Cómo será cada amanecer mirándose al espejo y fingiendo que ven algo?
    ¿Podemos los ecuatorianos y ecuatorianas hacer conciencia de nuestra realidad e inventar urgentemente estrategias que nos permitan encargarnos de las tareas más urgentes? Una de esas tareas es botar a la basura el presidencialismo; rescatar la Asamblea Nacional; saber que lo que hacemos en las urnas tiene consecuencias; comprender que el que tendrá el poder ya no será ni de derecha ni de izquierda: ya solo mirará hacia arriba; responsabilizarnos sobre nuestra medrosa manera de insertarnos en todo este sistema; construir acciones enriquecedoras – y la palabra misma es una acción – para inteligenciar lo que sucede.
    No le demos más poder al poder y dejemos de ser permisivos con la criminal irresponsabilidad de nuestros pseudo-líderes.

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  5. Voy a repetir un comentario que ya emiti en medios internacionales: ¿como es posible que se hable de cientos de policias y militares heridos, y no exista la comprobacion fisica de los lesionados, salvo tipejos tendidos en camas con vendas y apositos, pero ninguna constatacion por un medico decente?; ¿como es posible que tipos robustos y bien comidos como policias y soldados, armados hasta los dientes con equipo defensivo y ofensivo, al “enfrentar” a indios, maestros, estudiantes raquiticos y desarmados, causen tanto daño y ellos no registren lesiones?; es conocido a nivel nacional e internacional los instintos matoniles y hasta criminales de los uniformados, la verdadera historia, esta llena de agresiones bestiales, masacres sin cuento, asesinatos y detenciones arbitrarias, muertos por “accidentes”, etc., etc., y eso todos los años, hay un registro del Dpto. de Estado de USA y de HW, si quieren consulten, es un buen metodo para desmentir la “historia oficial”.

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