Rafael Correa bajo una lluvia de nueces

Rafael Correa ni se entera ni aprende. Ridiculizado sin piedad por el comediante británico John Oliver y aun más ridiculizado sin prudencia por sus propias desafortunadas declaraciones vía Twitter, el presidente fue un hazmerreír en las redes sociales de tres continentes. Pero ni entendió nada ni sacó lección alguna. El jueves pretendió dar por cerrado el tema con cuatro tuits en su mejor estilo: pedante y desconsiderado. “Asunto John Oliver: demasiado ruido para tan pocas nueces”, arrancaba diciendo, y concluía con un “No merece un segundo más de tiempo”. Caso cerrado. Error por partida doble: no sólo que las nueces fueron muchas y harto sustanciosas, como se verá en este artículo, sino que el propio desarrollo del “Asunto John Oliver” terminó por demostrar que el presidente, en las redes –esta nuez es gruesa–, no cierra nada. En las redes sociales Rafael Correa no tiene la autoridad para decir la última palabra. Si todavía él no se ha dado cuenta se debe a su preocupante incapacidad para entender la sociedad global contemporánea, cuya expresión más espontánea se canaliza en las redes. Incapacidad comprensible pues lo global, lo contemporáneo, lo expresivo y lo espontáneo no son su estilo. Sigue leyendo

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Ciberbullying para el nuevo Ecuador

Rafael Correa acaba de presentar en su sabatina número 408 la nueva estrategia de su Gobierno para controlar el debate público: el cargamontón. Funcionará en las redes sociales bajo coordinación oficial a través de la página www.somosmas.ec, que proveerá al ejército de trolls y voluntarios correístas de los materiales con los cuales acosar, acallar, linchar y aniquilar a otros tuiteros señalados por el Estado y convertidos en objetivos de esta operación que Correa ha catalogado como una gran batalla. Objetivos militares, pues. “Que les lleguen (a esos tuiteros) 10 mil tuits diciéndoles eres un mentiroso”, instruyó el Presidente a sus tropas. “Es esa gente la que debería sentirse presionada, no nosotros”. “Porque somos más, muchísimo más”. Es decir que, mientras en otros países los gobiernos difunden campañas de comunicación contra el bullying cibernético, en el Ecuador se lo instituye como política de Estado. Sigue leyendo

Correa prepara un ejército de trolls para la madre de todas las batallas

El Presidente abrió este sábado una puerta que la ley de comunicación había cerrado: la intervención del Gobierno en las redes sociales, único espacio que el aparato de propaganda no controla pese a todos sus esfuerzos. Parece que los memes que día por medio lo ponen en ridículo (o que simplemente dan testimonio del ridículo en que se pone él solito sin esfuerzo) son parte de una campaña concertada por la derecha internacional y las oscuras fuerzas del imperio para desestabilizar al régimen. Empezó por arremeter contra la página de Crudo Ecuador, a la que acusó de tergiversar la verdad y estar financiada por “un partido político” para llevar adelante “un ataque sistematizado”. Crudo Ecuador, según Correa, se sirve de tecnología de punta para la detección de contenidos en redes sociales (un software como el que usan los servicios de inteligencia, dijo) e involucra a “otros trolls” que difunden sus infamias. Y lo peor: “es parte de la restauración conservadora”, lo cual parece justificarlo todo. Sigue leyendo

El troll center no hace horas extras

Que la televisión del Gobierno no transmitiera en directo la manifestación del 19 de noviembre no significa que no existiera una política informativa del correísmo para esa jornada, en especial para esas horas de la tarde durante las cuales transcurrió la marcha. Sólo que esa política informativa se movió por oscuros derroteros hasta la hora del noticiero nocturno. La Policía Nacional, el Ministerio del Interior y el ministro José Serrano a través de sus respectivas cuentas de Twitter fueron, junto con un pequeño ejército de trolls, los inusuales protagonistas de la cobertura. Sigue leyendo