Rafael Correa bajo una lluvia de nueces

Rafael Correa ni se entera ni aprende. Ridiculizado sin piedad por el comediante británico John Oliver y aun más ridiculizado sin prudencia por sus propias desafortunadas declaraciones vía Twitter, el presidente fue un hazmerreír en las redes sociales de tres continentes. Pero ni entendió nada ni sacó lección alguna. El jueves pretendió dar por cerrado el tema con cuatro tuits en su mejor estilo: pedante y desconsiderado. “Asunto John Oliver: demasiado ruido para tan pocas nueces”, arrancaba diciendo, y concluía con un “No merece un segundo más de tiempo”. Caso cerrado. Error por partida doble: no sólo que las nueces fueron muchas y harto sustanciosas, como se verá en este artículo, sino que el propio desarrollo del “Asunto John Oliver” terminó por demostrar que el presidente, en las redes –esta nuez es gruesa–, no cierra nada. En las redes sociales Rafael Correa no tiene la autoridad para decir la última palabra. Si todavía él no se ha dado cuenta se debe a su preocupante incapacidad para entender la sociedad global contemporánea, cuya expresión más espontánea se canaliza en las redes. Incapacidad comprensible pues lo global, lo contemporáneo, lo expresivo y lo espontáneo no son su estilo. Sigue leyendo

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