De cómo Rafael Correa se perdió la única revolución de nuestra historia reciente

Probablemente Rafael Correa no lo sabe porque no estuvo ahí. En 1991 él acababa de regresar de Europa y Estados Unidos, tras unos años de beca universitaria, y se abría campo en el mundo profesional como burócrata del Banco Interamericano de Desarrollo, donde ocupaba alguna gerencia administrativa lejos de los movimientos sociales. Para entonces, al cabo de un proceso sorprendente que Rafael Correa se perdió por andar en el extranjero y tras el levantamiento del año anterior, la Conaie había alcanzado un nivel de organización y representatividad sin precedentes para un movimiento indígena en América Latina y se había convertido en uno de los principales actores políticos del Ecuador. Sigue leyendo

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