El periodismo correísta sí tiene quien lo premie

Entre el periodismo y la propaganda media un abismo. El primero, incluso cuando se ejerce desde una posición muy definida y más o menos explícita, ofrece a su público elementos para interpretar los hechos y tomar decisiones; la segunda, aunque se practique dentro de los límites de una decencia poco usual en estos pagos, procura a sus interlocutores una realidad ya masticada y pretende decidir por ellos. El periodismo complejiza la realidad; la propaganda la simplifica. Aparte de compartir ciertos canales y soportes físicos no hay nada en común entre ambos oficios. Sigue leyendo

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