El Cordicom y sus delirios

Los semiólogos de intendencia del correísmo acaban de parir un nuevo monstruito muy conceptuoso: la “pertinencia cultural”. Ahora los “contenidos comunicacionales”, para merecer la aprobación de secomes, cordicomes y supercomes, no sólo tienen que ser incluyentes, participativos y multiétnicos, sino también “culturalmente pertinentes”. Con este hallazgo conceptual quedó zanjado el debate que se produjo en torno a la campaña municipal contra la violencia machista cuya consigna era “Si ser puta es ser libre y dueña de mi cuerpo, soy puta y qué”. ¡Cuánta impertinencia! (cultural, se entiende).

Una de las vocales del Cordicom, Paulina Mogrovejo, salió a dar las explicaciones del caso en una entrevista con El Telégrafo que conviene conservar: cuando esto haya terminado, será un documento elocuente sobre el delirio tecnocrático que condujo a los correístas a pensar que podían administrar la sociedad desde el Estado. Sigue leyendo

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El Presidente tiene derecho a todo. ¿Y nosotros?

En el debate público, el Presidente de la República parece haber reservado para sí el monopolio de la mentira, la infamia y la violencia. El combate contra la mentira, la infamia y la violencia que él dice haber emprendido con el fin de sanear el debate público, se refiere a la mentira, la infamia y la violencia de los otros. No a las suyas. Cuando el Presidente de la República quiere mentir, infamar o ser violento, los ciudadanos estamos en la indefensión: ni las leyes ni los aparatos de control creados por el propio correísmo pueden evitarlo. De esto hay precedentes documentados. Sigue leyendo

Otros mudos

Christoph Baumann da lecciones de ciudadanía. Uno de los actores más queridos del país es también el más radical en su sentido de independencia. ¿Puede un comediante permanecer indiferente cuando el Estado, a través de su aparato de control de la comunicación y por boca del propio Presidente de la República, deslegitima el humorismo como forma de expresar posiciones políticas y procesar conflictos sociales? Baumann cree que no. Muchos concuerdan pero guardan silencio. Él habla. Nunca se niega a una entrevista y, cuando la da, no elude los temas que otros de su oficio prefieren no tocar: “El Gobierno ya ha logrado callar a gran parte de la prensa –dijo esta semana a diario La Hora, el único que le queda a la ciudad de Quito tras el cierre de Hoy y la compra de El Comercio– pero no ha podido afectar lo que pasa en las redes sociales”. Y refiriéndose a la arremetida del Presidente contra la página humorística Crudo Ecuador: “Estas son amenazas para que las personas dejen de ridiculizar lo ridiculizable y de criticar lo criticable. La gente debe tener derecho de reírse públicamente de una persona que ha decidido ser pública. Si no, no debería haberse hecho pública”. Sigue leyendo

Correa prepara un ejército de trolls para la madre de todas las batallas

El Presidente abrió este sábado una puerta que la ley de comunicación había cerrado: la intervención del Gobierno en las redes sociales, único espacio que el aparato de propaganda no controla pese a todos sus esfuerzos. Parece que los memes que día por medio lo ponen en ridículo (o que simplemente dan testimonio del ridículo en que se pone él solito sin esfuerzo) son parte de una campaña concertada por la derecha internacional y las oscuras fuerzas del imperio para desestabilizar al régimen. Empezó por arremeter contra la página de Crudo Ecuador, a la que acusó de tergiversar la verdad y estar financiada por “un partido político” para llevar adelante “un ataque sistematizado”. Crudo Ecuador, según Correa, se sirve de tecnología de punta para la detección de contenidos en redes sociales (un software como el que usan los servicios de inteligencia, dijo) e involucra a “otros trolls” que difunden sus infamias. Y lo peor: “es parte de la restauración conservadora”, lo cual parece justificarlo todo. Sigue leyendo

Miseria de la semiótica

“El lenguaje de los compañeros comunistas se parece a una improbable y gigantesca maquinaria llena de engranajes, pistones y poleas, correas de transmisión, válvulas, resortes y palancas cuyo único objetivo es sacar un clavo de una pared”. Así solía discurrir Alexéi Páez, politólogo de izquierda e historiador del anarquismo ecuatoriano, en los tiempos en que se autodefinía como libertario sin que nadie se atreviera a acusarlo de neoliberal por ello. Hoy sus palabras se aplican con precisión matemática a uno de los más vistosos subproductos del lenguaje correísta en su vertiente seudoacadémica: la semiótica aplicada a la vigilancia y el control de los medios de comunicación. Sigue leyendo

En el cadalso las cosas son simples

Quienes hayan asistido personalmente a una sabatina conocen el estado de agitación que se apodera del auditorio cuando se anuncian los segmentos finales del programa, aquellos que suelen ir acompañados de piezas propagandísticas de estreno producidas por la Secom para que el Presidente de la República destroce a sus oponentes y se burle de ellos: La mentira de la semana, La doble moral de la semana y La libertad de expresión ya es de todos, que Rafael Correa presenta orgullosamente como “el segmento más esperado por todos” e incluye secciones como La canallada de la semana, La caretucada de la semana, La cantinflada de la semana y cualquier otra del mismo tenor que el aparato de propaganda haya preparado para la ocasión. Sigue leyendo

El troll center no hace horas extras

Que la televisión del Gobierno no transmitiera en directo la manifestación del 19 de noviembre no significa que no existiera una política informativa del correísmo para esa jornada, en especial para esas horas de la tarde durante las cuales transcurrió la marcha. Sólo que esa política informativa se movió por oscuros derroteros hasta la hora del noticiero nocturno. La Policía Nacional, el Ministerio del Interior y el ministro José Serrano a través de sus respectivas cuentas de Twitter fueron, junto con un pequeño ejército de trolls, los inusuales protagonistas de la cobertura. Sigue leyendo