Como la paja del páramo…

Para el correísmo, que a lo largo de estos años se ha servido de cualquier fanfarronería con el fin de revestirse a sí mismo de aliento legendario y calzarse las botas de la historia con mayúsculas, la inauguración de la nueva sede de Unasur con la presencia de una decena de presidentes sudamericanos sólo podía ser lo que fue: una orgía de superlativos. Rafael Correa fue arrebatado por el frenesí de la apoteosis histórica y elevó su espíritu hasta las regiones trascendentales donde el rumor de las generaciones lo contemplan. Su discurso no dio respiro. Sigue leyendo

Anuncios